Audiencia de pontevedra absuelve a policía por falta de pruebas de consentimiento en caso de agresión sexual
La Audiencia Provincial de Pontevedra ha dictado la absolución de un agente de policía local de Vigo acusado de agresión sexual. El fallo, que concede la razón al acusado, ha generado controversia y reaviva el debate sobre la dificultad de probar la ausencia de consentimiento en casos de violencia sexual.
El tribunal duda de la fiabilidad de la denuncia
El caso se remonta a la madrugada del 27 de noviembre de 2022, cuando el acusado, de 42 años, y la denunciante, entonces de 18, regresaban de una fiesta en el vehículo del policía. La Fiscalía solicitaba inicialmente una pena de hasta 15 años de prisión. Los hechos, según la acusación, consistieron en relaciones sexuales sin consentimiento. Sin embargo, la sección quinta de la Audiencia Provincial ha declarado no probado que la joven no hubiera prestado su consentimiento.
La sentencia se basa en la falta de pruebas contundentes que desvirtúen la presunción de inocencia del agente. Los magistrados consideran que la declaración de la denunciante carece de la suficiente fiabilidad, argumentando que los momentos de supuesta pérdida de consentimiento se alternaban con episodios en los que ella misma admitió haber manifestado consentimiento.
Además, el tribunal señala que no existe evidencia de que la joven estuviera bajo los efectos del alcohol o de alguna sustancia que pudiera haber afectado su capacidad de decisión. Los mensajes intercambiados después del incidente tampoco corroboran la versión de una falta de consentimiento, según el fallo.
Este no es el primer problema judicial del agente. A principios de 2025, junto a otro compañero, fue juzgado por detener a una mujer que los había grabado y por ocultarle el teléfono, cargos que finalmente fueron retirados por la Fiscalía.
La absolución del policía no es definitiva, ya que la sentencia puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG). No obstante, el fallo pone de manifiesto las dificultades que enfrentan las víctimas de agresión sexual para obtener justicia cuando no existe una prueba irrefutable de la falta de consentimiento. La cifra habla por sí sola: solo una pequeña fracción de los casos de agresión sexual terminan con una condena.
La decisión de la Audiencia de Pontevedra, aunque legalmente argumentada, deja una sensación amarga. ¿Qué mensaje se envía a las víctimas? La respuesta, lamentablemente, es compleja.
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