Asesinan a exconcejal en la guajira: la violencia se recrudece
El Viernes Santo, en medio de la conmemoración de la Semana Santa, la tranquilidad de La Guajira se rompió con el brutal asesinato de Edilbert Nicolás Moscote Freile, exconcejal de Dibulla. Un hecho que, según organizaciones como Indepaz, confirma el alarmante recrudecimiento de la violencia en el norte del país.
Un ataque a sangre fría en el poblado
El ataque, perpetrado por hombres armados en motocicleta, ocurrió en la Troncal del Caribe, en el barrio El Poblado. Moscote recibió múltiples disparos que causaron su muerte instantánea. La escena, según testigos, dejó a la comunidad en estado de shock, exacerbando el temor ante la presencia de grupos armados en la región.
Pero hay un detalle que agrava aún más el panorama: este crimen, que se suma a una lista cada vez más extensa de líderes sociales asesinados, se produce en un contexto de advertencias previas por parte de la Defensoría del Pueblo. A través de alertas tempranas, el organismo instó a las autoridades a tomar medidas urgentes ante la creciente presencia de actores armados ilegales en la zona.

¿Quién era edilbert moscote? un político cercano a la comunidad
Moscote, quien integró la administración pública y fue concejal de Dibulla entre 2012 y 2015, era recordado por su estrecha relación con la comunidad y su eslogan de campaña, “La clave”. Su trayectoria política lo llevó a ocupar cargos directivos y a formar parte de la coalición que respaldó el Plan de Desarrollo “Dibulla es tu Oportunidad”. Su asesinato no solo representa la pérdida de una figura relevante en la política local, sino también una estocada a la esperanza de un futuro más pacífico para la región.

La sombra de grupos armados sobre dibulla
La Guajira, y en particular Dibulla, se encuentra bajo la influencia de diversas estructuras armadas, incluyendo el Clan del Golfo, el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Estas organizaciones, según informes, disputan el control territorial, imponiendo normas y formas de gobernanza ilegal que incrementan la vulnerabilidad de la población. La disputa entre el EGC y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada ha derivado en homicidios, desplazamientos forzados y reclutamiento de menores, creando un clima de inseguridad y desesperanza.
Según Indepaz, este es el líder social número 35 asesinado en Colombia en lo que va del año. Un dato que, lejos de ser una simple estadística, refleja la magnitud de la crisis humanitaria que azota al país y la urgencia de tomar medidas decisivas para proteger a las comunidades más vulnerables. El asesinato de Moscote, como tantos otros, es un grito de dolor que debe resonar en las autoridades y movilizar a la sociedad en su conjunto.