Alicante se incendia de alegría: 500.000 'aleluyas' cierran la semana santa
Una explosión de color y devoción inundó la Plaza del Ayuntamiento de Alicante este domingo, culminando una Semana Santa marcada por una asistencia masiva y un notable rejuvenecimiento de las tradiciones. Seis cañones de alta presión dispararon más de medio millón de 'aleluyas' —un espectáculo visual que recrea las imágenes procesionales— en un broche de fiesta para los ocho días de celebraciones.

El encuentro que une a una ciudad
La procesión conjunta del Santísimo Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Alegría, tras su último encuentro en la plaza del Abad Penalva, puso el colofón a una Semana Santa que congregó a cerca de 12.000 hermanos y cofrades. Pero más allá de las cifras, lo que realmente destaca es la presencia de una nueva generación: la mayoría de los asistentes pertenecían a centros educativos, lo que augura un futuro prometedor para estas arraigadas tradiciones.
La ocupación hotelera, rozando el 90%, refleja el impacto económico de estos días festivos. Pero el alcalde de Alicante, Luis Barcala, fue más allá en su discurso, destacando que “una ciudad no son solo edificios y calles, sino la gente que la habita”. Una afirmación que resonó con fuerza en una plaza abarrotada, donde la convivencia y el sentimiento de pertenencia se palpaban en el ambiente.
Lo que nadie cuenta es la meticulosidad detrás del espectáculo. La Junta Mayor de Hermandades y Cofradías orquestó un despliegue pirotécnico único, con 53 imágenes procesionales proyectadas en la fachada del consistorio, combinando colores vibrantes como verde, azul, naranja y rojo. Un homenaje a la identidad alicantina que dejó a los presentes sin aliento.
El Santísimo Cristo Resucitado, obra de Ramón Cuenca, lideró la jornada matinal desde la concatedral de San Nicolás, mientras que la Virgen de la Alegría, esculpida por Leal Bernáldez, partió de Santa María, escoltada por las candidatas a Bellea del Foc 2026. Un desfile que incluyó la tradicional dançà y el pasodoble 'José Ángel Guirao', en memoria del fundador de la hermandad, un guiño a las raíces de la ciudad.
Pero no todo fue solemnidad. La participación de las Belleas del Foc, tanto adultas como infantiles, inyectó una dosis de alegría y vitalidad a la procesión, demostrando que la Semana Santa alicantina es una celebración para todas las edades.
Finalmente, la Virgen de la Alegría se dirigió al convento de las Monjas de la Sangre, mientras que el Resucitado permaneció en la Concatedral de San Nicolás. La Semana Santa de Alicante 2026 ha concluido, pero el eco de las 'aleluyas' y el sentimiento de comunidad perdurarán en la memoria de los alicantinos. Esta Semana Santa no ha sido solo una celebración religiosa, sino una reafirmación del espíritu colectivo y la identidad de una ciudad que se abraza a sus tradiciones.