Adamuz: descarrilamiento con dudas. pocos maquinistas notaron anomalías
La investigación sobre el trágico descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad cerca de Adamuz (Córdoba), que dejó 46 fallecidos, se centra ahora en las declaraciones de los 19 maquinistas que circulaban por la línea el 18 de enero. Un análisis preliminar revela que solo uno de ellos reportó una anomalía, un “golpe en el lado derecho”, dejando abierta la puerta a interrogantes sobre posibles fallos en la infraestructura o deficiencias en el mantenimiento.
Poca información útil de los conductores
Según el atestado de la Guardia Civil, elaborado por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Córdoba, la mayoría de los conductores de Renfe, Ouigo e Iryo no comunicaron “ningún tipo de incidencia o sensación extraña” durante su trayecto por el tramo siniestrado. Esta falta de alertas generalizadas, según fuentes de la investigación, es uno de los elementos centrales en la reconstrucción de los hechos.
La prioridad ahora es examinar la integridad de la infraestructura. Los investigadores se enfocan en la unión entre un raíl de acero de grado 350, fabricado en 2023, y otro de acero de grado 260, de 1989. Se analizan también las traviesas, el balasto, los carriles, los clips y las soldaduras, así como la documentación de las obras realizadas en la zona y las empresas involucradas. La investigación también contempla la posibilidad de un incidente estructural en el tren, como la caída de una pieza, y se han solicitado datos técnicos a las operadoras.
Aunque se descarta una conducción negligente, la valoración provisional de los investigadores señala que el accidente fue “totalmente sorpresivo y sin tiempo de reacción para el maquinista”. Esta conclusión, sin embargo, está sujeta a la confirmación de los análisis técnicos en curso. La Guardia Civil ha incorporado los testimonios de los maquinistas con el objetivo de verificar si otros trenes habían detectado irregularidades en esa misma zona. Los testimonios, hasta ahora, no han arrojado indicios concluyentes.
El análisis de las declaraciones de los maquinistas se suma a una investigación compleja que considera todas las hipótesis. La principal línea de trabajo se centra en la infraestructura, buscando fallos en la unión de los raíles o en un defecto de soldadura. Mientras se esperan los datos técnicos pendientes, la realidad es que el accidente dejó una profunda cicatriz en la memoria colectiva y plantea serias dudas sobre la seguridad de la red ferroviaria española.
El silencio de la mayoría de los maquinistas, en este caso, no es tranquilidad, sino una pregunta inquietante: ¿Qué más no sabemos de lo ocurrido en esa vía?