Ábalos y koldo, en el banquillo: el juicio que sacude al psoe
Madrid se prepara para un juicio que promete remover los cimientos del PSOE. Este martes se abre la puerta a un proceso judicial que podría definir el futuro político de José Luis Ábalos, exministro de Transportes, y Koldo García, su otrora discreto asesor, acusados de una trama de comisiones ilegales en contratos de mascarillas durante la pandemia. Un caso que, dos años después de la detención de García, se materializa en la sala de juicios, con la mirada fija en las consecuencias para el partido de Pedro Sánchez.
El inicio de una pesadilla judicial
El caso, que se desarrollará en 13 sesiones entre el 7 y el 30 de abril, coincide con otro proceso de alta relevancia: el juicio del caso Kitchen, donde está implicado Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior, por presuntos espionajes al extesorero del PP, Luis Bárcenas. Un doble frente judicial que pone de manifiesto la complejidad del panorama político actual. Ábalos, quien ya abandonó su escaño en el Congreso y permanece en prisión preventiva, afronta una petición de 24 años de cárcel por parte de la Fiscalía Anticorrupción, una cifra que las acusaciones populares, lideradas por el PP, elevan hasta los 30 años.
Pero la trama va más allá de las acusaciones contra Ábalos y García. Víctor de Aldama, el empresario que supuestamente actuó como intermediario, se enfrenta a una petición de 7 años de cárcel, aunque su colaboración con la Justicia podría atenuar su responsabilidad. La Fiscalía argumenta que entre los tres hubo un “preciso reparto de funciones” para obtener un “común beneficio económico” a partir de la adjudicación de contratos de mascarillas a empresas captadas por Aldama, aprovechándose de la posición de Ábalos tanto en el Gobierno como en el PSOE.
Lo que nadie cuenta es la magnitud de las operaciones financieras. Según la acusación, Aldama habría entregado a Koldo García 10.000 euros mensuales en efectivo, a veces en presencia de Ábalos, además de regalarle estancias en chalés de lujo en Marbella y la Alcaidesa, un piso con opción a compra en Madrid a precio de ganga, y el alquiler de otro piso para la entonces pareja del exministro, Jessica Rodríguez. Una red de favores y pagos que la Fiscalía estima en 430.298 euros, además de multas que podrían ascender a 3,9 millones de euros para las empresas públicas Ineco y Tragsasec.

Testimonios clave y la sombra de las empresas públicas
El juicio no solo se centrará en las acusaciones directas contra los tres implicados. La Fiscalía también investiga la presunta contratación de Jessica Rodríguez y Claudia Montes, vinculada a Ábalos, en empresas públicas, sin que estas hayan desempeñado ninguna tarea efectiva. Además, la lista de testigos es extensa, incluyendo a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y al ministro Ángel Víctor Torres, quienes deberán responder por escrito sobre contratos relacionados con las empresas presentadas por Aldama cuando dirigían las Islas Baleares y Canarias, respectivamente.
Ábalos y Koldo García, que se defenderán de manera conjunta, niegan las acusaciones y cuestionan la credibilidad de Aldama, argumentando que no existe rastro de las comisiones millonarias que este asegura haber pagado. La defensa alega que los canales de compra de material se rigieron por criterios de necesidad en un mercado colapsado, y que el dinero en efectivo que manejó Koldo se destinó a gastos corrientes del PSOE. Aldama, por su parte, confiesa los delitos pero busca una menor condena argumentando su colaboración con la investigación.
La complejidad del caso radica no solo en las acusaciones de corrupción, sino también en su impacto político. El juicio se anticipa como un terremoto para el PSOE, con la posibilidad de que salgan a la luz conexiones y responsabilidades que podrían afectar a la imagen del partido y a la credibilidad de sus líderes. La lucha por la verdad, si es que la hay, apenas comienza.