Carlos González es profesor de Lengua y Literatura del IES Alfonso XI Alcalá la Real. Lleva más de dos décadas en el mundo de la enseñanza. Trata de inculcar a sus alumnos el placer de viajar sin mover los pies. Asegura que se ha llevado agradables sorpresas en las aulas. Adicto a las series de ficción, por sus clases han pasado cientos de estudiantes de la Sierra Sur. Dice que continuará como profesor hasta que se canse.

Pregunta
¿Cómo nace la idea del proyecto gastronómico que desarrolla ahora el IES Alfonso XI?
Respuesta
Forma parte del Programa Comenius. Estamos coordinados con centros de Francia, Italia,  Rumania, Grecia y Turquia.  Es un proyecto como recurso educativo. La comunicación entre todos los centros es en inglés. Dura dos años y funciona por internet. El alumnado intercambia recetas y trata temas humanitarios, como la colaboración con Cáritas. También realiza actividades como este taller gastronómico.  Se trata de trabajar la gastronomía a través de cuatro líneas de actuación: solidaria, saludable, turística (fomentar las  tradiciones) y educativa. 
Pregunta
¿De qué les sirve a los alumnos?
Respuesta
Sobre todo, el refuerzo del idioma. Se trata de crear Europa. Crear contacto, porque los profesores ponemos de nuestra parte y los alumnos también. El enriquecimiento cultural de los alumnos es importante. Además, crean lazos de amistad. Es un “Erasmus” para enseñanzas de centros medios. 
Pregunta
Es profesor de Lengua y Literatura, ¿recuerdas algún autor que escribiese sobre gastronomía?
Respuesta
Vázquez Montalbán con sus novelas del Pepe Carvalho, un detective que tiene varios leitmotiv: la obsesión por la gastronomía, entre ellos. La idea de esta Asociación Multiescolar Comenius también es fomentar las referencias culturales a la cocina.
Pregunta
¿Cuánto tiempo lleva en la enseñanza?
Respuesta
En la pública llevo 24 años. Empecé con 25, pero con 22 daba clases en academias, cuando acabé la carrera. El primer año fue en Arcos de la Frontera. Lleguéa Alcalá la Real en el 99, al IES Antonio Mendoza, en el que estuve ocho años. Luego me fui al Alfonso XI. Y ahí sigo, y lo que reste. Estaré hasta que me cansé. Quería dar clases de bachillerato y mi asignatura favorita: Literatura Universal.
Pregunta
¿Se ha llevado más sorpresas positivas que negativas?
Respuesta
Muchas más buenas. Con los años aprendes que los alumnos te sorprenden, que acaban muy bien. 
Pregunta
¿Hay menos casos de fracaso escolar que en sus inicios? 
Respuesta
Creo que más o menos los mismos. Noto diferencias en promociones:  algunas son más buenas y otras, más normales. Cursos malos te encuentras muy pocos. Recuerdo que tuve uno en el que había cuatro o cinco insumisos. Pero incluso en los malos veo que la gente aprende algo. “No hay libro tan malo que no tenga algo bueno”.
Pregunta
¿Cuáles son los factores?
Respuesta
Hay mucho de cultura familiar. Éramos una sociedad obsesionada con que los hijos estudiaran. Eso ha hecho bastante. Luego factores socioculturales. Y el sistema ha sido muy loco: cambio de siglas, de leyes. Estamos en continuo cambio, que pacten los políticos y se pongan de acuerdo y lo solidifiquen al menos quince años. Sería vital un pacto de Estado en Educación. Después las rebajas de contenidos también han afectado, de forma más tangencial. A pie de obra, los albañiles trabajamos lo mejor que podemos.
Pregunta
Jaén es la provincia con el índice de lectura más bajo, ¿las generaciones digitales leerán más?
Respuesta
Creo que no. Está relacionado con nuestra cultura audiovisual, aunque hay más lectores de lo que parece. Ver película, chatear por Internet y las redes sociales son formas de ocio y otro tipo de cultura distinta a lo que supone sentarse a leer un libro. 
Pregunta
¿Cómo intenta fomentar la lectura en las aulas?
Respuesta
Hay muchas vías. El alumno se va a encontrar la lectura comercial, pero como profesor tienes que poner el abanico que lo enganche a otras cosas. Acercar la literatura al cine también es una forma. O hacer debates.
Pregunta
¿Cree que el sistema educativo actual fomenta la cultura y el arte?
Respuesta
El sistema oficial y el extraoficial son complementarios. Veo que las generaciones de hoy en día tienen más oferta educativa (conservatorios y escuela de idiomas, por ejemplo) que las que teníamos nosotros. La idea es complementarla. Sí es cierto que las administraciones, pese a las críticas que reciben, también fomentan proyectos como el plan de lectura o este gastronómico. Ahora tenemos horas especiales para trabajar en temas. El plan de lectura ha funcionado muy bien. El año pasado fui a un congreso en Santiago con otros profesores para debatir. Esta inversión está estupenda. En educación no ves el producto inmediato, hay que trabajar a largo plazo, a veces a ciegas. La burocratización también es un obstáculo: a veces parece que es más importante hacer un papel que preparar las clases.
Pregunta
Internet ha facilitado el acceso a la cultura a mucha gente que no tiene oportunidad de ir a la universidad, ¿supone esto una especie de revolución educativa?
Respuesta
Es más bien una revolución cultural, como la imprenta. Pero también tiene sus problemas: hay acceso ilimitado a la información y es difícil discernir la buena. Ha facilitado mucho la realización de los trabajos: hoy tecleas y tienes libros en un segundo. Esto para los que hemos vivido la existencia de computadores que parecían de ciencia ficción es un pasada. Tenemos muchos recursos.
Pregunta
En plena crisis, ¿le preocupa que se hable tanto de números y no se expliquen conceptos económicos como prima de riesgo o activos financieros?
Respuesta
Echo de menos que hablen los periodistas mejor. Su discurso se ha empobrecido. Está claro que esos conceptos deben explicarse mejor. Los economistas son los teólogos de la actualidad, son una élite. Es verdad que hace falta traductores, gente que lo sepa explicar. Pienso en el caso de Jordi Évole: conecta con la gente porque explica, desmonta historias y señala contradicciones.