Encontró en la jubilación un filón creativo que exprime encantado. Ricardo San Martín, profesor, acaba de publicar su última obra, “Dibujos y Relatos desde la Sierra Sur”. Reconoce que el motor de su escritura es la ilusión y las ganas de superarse; los beneficios comerciales, admite, quedan en otro plano. No añora las aulas, pues disfruta de la tranquilidad, pero sí recuerda con cariño a docentes y alumnos de su antiguo centro, el IES Alfonso XI de Alcalá la Real, ciudad donde desarrolló la mayor parte de su carrera.

Pregunta
¿Cómo nace la idea de su última obra?
Respuesta
Antes de “Dibujos y Relatos desde la Sierra Sur” hice “Alcalá, dibujos y poemas”, una obra poética que ensalza a Alcalá la Real, mi segunda casa, pues nací en Burgos. Era una forma de rendirle un tributo a mi segunda ciudad. Luego quise ser más ambicioso, también desde el punto de vista comercial, y pensé en escribir sobre la Sierra Sur: crear relatos de Alcalá la Real, Charilla, Alcaudete, Frailes y Valdepeñas, entre otros municipios. El libro anterior a este era una deuda con Alcalá. El nuevo es un reto personal. Paco Martín y Domingo Murcia, cronista de Alcalá, habían hecho una labor de recopilación de leyendas de la Sierra Sur. Yo quería producir mis propias leyendas.
Pregunta
Los relatos están ambientados en la Sierra Sur. ¿Conoce bien la comarca?
Respuesta
Te soy sincero: hace unos tres meses Javier Fortis me llevó, en su coche, por toda la sierra de Valdepeñas. Conozco los pueblos, pero había lugares más recónditos que se me escapaban. Este año, que ha llovido tanto, en Alcalá, Frailes y Valdepeñas, hay tantas zonas verdes como puedo encontrar en Burgos, mi tierra. Creo que hay gente de la Sierra Sur que ignora lugares como, por ejemplo, El Quejigo del amo, en Valdepeñas. He visto, también, riachuelos con mucha agua. Es increíble.

Sí que conozco Alcaudete por Puri, mi mujer. De Martos, en cambio, no sabía mucho. A raíz de hacer mis dibujos me he acercado más al municipio marteño. También conocía bien Valdepeñas, que es precioso, Castillo de Locubín y Frailes. Una vez me encontré, en una ruta de senderismo, con muchos exalumnos míos de Frailes.

Pregunta
¿Cuánto tiempo le ha llevado escribir el libro?
Respuesta
Un año y medio, más o menos. El último año fue muy intenso, porque parte de él lo simultaneé con el de “Viajeros por Alcalá la Real” (2012). Los últimos nueve meses estuve a tope con el recién publicado. El trimestre final fue una locura. Muchos compañeros lo leyeron. La verdad es que maquetar un libro es la monda, requiere mucho esfuerzo.
Pregunta
También hay ilustraciones. ¿Le costó más que la parte literaria?
Respuesta
No, fue mucho más sencillo. Te lo explico: mira cómo se concatenan y se unen unas cosas con otras. Los libros de viaje son un mundo fascinante para mí. Siempre he leído obras de viajeros ingleses de los siglos XVIII y XIX. Llevo mi diario (San Martín saca un pequeño cuaderno lleno de notas e ilustraciones a mano) y capto mis impresiones sobre lo que veo. También hago dibujos. Hay algunos que han acabado en el libro. Registro todo lo que me llama la atención: la Fuente de las Ranas de Alcalá, un león de La Alhambra, billetes de un museo, la entrada del Castillo de Montefrío…. Disfruto con eso. Si, por ejemplo, hago un relato sobre Martos, voy al sitio y dibujo algo.
Pregunta
¿Hay en sus cuentos alguna otra pretensión además de entretener?
Respuesta
No. Domingo Murcia dice que tengo una pretensión moralizante, pero yo creo que no. Mis objetivos son dos: ser creativo, hacer algo nuevo, y tratar de que le gusta al lector. Sí que tengo la ilusión de dejar algo para la historia de Alcalá. Como un legado personal.
Pregunta
¿Qué historia de las de su obra le convence más como lector?
Respuesta
A la que más cariño le tengo es a “Fátima o en el Alcalá fue el amor”. Se la dedico a mi mujer. Va sobre Fátima, un personaje histórico, sobrina de Aben Comixa, que era el gobernador de La Alhambra. El conde de Tendilla cogió prisionera a Fátima. Ella iba hacia Tetuán, el conde se enteró de que iba a pasar por Pinos Puentes y le tendió una celada. Es un hecho histórico al que le doy un giro en mi libro. Creo una historia de amor a partir del personaje de Fátima, que fue apresada y traída a Alcalá en 1490.

Creo que el mejor de mis relatos es “Tapia y los duendes de la torre del reloj”. Me parece el más redondo, el más elaborado. Aborda el personaje de Fernando de Tapia, que construyó el reloj del Ayuntamiento de Alcalá. Yo, además, me imagino unos duendes  que agrego a la historia: ¿Y qué ocurre con esos duendes? Es la pregunta que se hace el lector.

“Y brotó abundante…” es el cuento de Frailes. Tiene una parte histórica: cómo era aquel Afralias del siglo IX, cuyo nombre derivó, posteriormente, en Frayles con y griega. Me documento para hacer los relatos y procuro encontrar fuentes. En el de Frailes, por ejemplo, me invento un milagro de Santa Lucía, la patrona del pueblo.

Pregunta
¿Disfruta en el proceso creativo?
Respuesta
Disfruto y sufro. Me pasa lo mismo que cuando pinto, dibujo o tallo la madera y la piedra. A veces tengo una idea y no la plasmo bien: entonces sufro. También es verdad que se acentúa el espíritu crítico con uno mismo. Y disfruto y tengo cabreos importantes. Por ejemplo, la de historia “Tapia o los duendes del reloj” fue una gozada, porque me salió enseguida. A otras, por el contrario, les doy vueltas y más vueltas.
Pregunta
¿Qué diferencia a este libro de “Alcalá, dibujos y poemas”?
Respuesta
El anterior es poesía; el nuevo, prosa. El primero me salió del alma, pues es un tributo a mi segunda ciudad. A mí me costó enamorarme de Alcalá cuando llegué. Estaba seducido por los ríos y los montes del norte. Mis primeros años de adaptación en Alcalá fueron difíciles. Pasó mucho tiempo hasta que me enamoré de la ciudad. Ahora, sin embargo, ya no me apetece ir al norte. Me siento muy desligado de mi tierra natal.
Pregunta
Uno de sus relatos está ambientado en Frailes. ¿Qué sabe de la villa frailera?
Respuesta
Sé lo que he vivido estando en Frailes. Y he pasado mucho tiempo solo andando por sus calles. Tengo los dibujos de mi último libro y otros veinte más en mi cuaderno. Hay sitios que me tienen enamorado. Por ejemplo, todo lo que esté relacionado con el río y con las huertas. Alejandro Caño me contó cosas de cuando era niño. Me hizo vivir su historia al narrármela. Cuando me llevó a casa de un hombre con una fuente y escuché el sonido del agua, me emocioné.

¿Qué sé de Frailes? Me atrevo a hacerle una crítica a tu pueblo: creo que ese río que tenéis hay que cuidarlo. Hay que hacer algo colectivo para limpiarlo. Me he metido a hacer dibujos y ver suciedad es muy feo.

Tengo, además, relación con ciertas personas que aprecio, como Luis Raya, con el que estudié en Granada. También con Santiago Campos, que lo conozco desde hace tiempo. Igual con Alejandro Caño y con su mujer. Y sé de Frailes lo que he leído: el libro de Santiago Campos y los de Michael Jacobs.

Pregunta
Ya tiene experiencia en comercializar sus propios productos literarios. Imagino que es complicado capitalizar la inversión.
Respuesta
Estos trabajos se hacen solo por un reto personal o, como dije antes, por saldar una deuda con un sitio. Y sabes que te va a costar el dinero. No hablo ya de las horas de estudio y de elaboración, sino simplemente del coste material de imprimir los ejemplares.
Pregunta
¿Desde cuándo escribe?
Respuesta
Desde que me jubilé, en 2009. Siempre he tenido la inquietud, pero cuando tuve tanto tiempo libre me empleé a fondo. Había hecho cosas, como “Alcaudete citado en los libros de viaje” (2004),  una obra que gustó al Ayuntamiento de Alcaudete, pues editó unos mil ejemplares. Nunca he ganado un duro con un libro. Tampoco me preocupa. Y está claro que no me gustaría perder dinero (risas).
Pregunta
¿Qué le aporta la escritura?
Respuesta
La satisfacción de superar un reto. Soy una persona que me peleo mucho conmigo mismo. Yo me obligué a hacer una tesis doctoral. Tampoco tenía la necesidad de escribir libros de didáctica, pero los redacté.
Pregunta
Recuerdo que era un profesor entregado. ¿Echa de menos las clases?
Respuesta
Tanto como echar de menos, no. He seguido colaborando con el IES Alfonso XI, con el departamento de Matemáticas. El instituto fue mi casa, mi centro de trabajo, un lugar muy querido. Lo seguirá siendo. Guardo un muy buen recuerdo de muchos compañeros. Y te digo algo: si a mí me hubiesen obligado a trabajar hasta los 65 años, no me habría importado. Y me alegra que mi hijo Ricardo San Martín también sienta pasión por lo que hace. Igual tengo algo de culpa.
Pregunta
¿Le preocupa la Ley Wert?
Respuesta
No la he leído. He oído algunas cosas que me convencen, como que exista una revalida. Del resto no puedo opinar.
Pregunta
¿Trabaja ya en nuevos proyectos?
Respuesta
Quiero hacer una guía turística de Jaén desde mi seiscientos. Mi mujer me dice que es una locura (Puri, en efecto, lo confirma en la entrevista). Otro reto es hacer alguna guía personal de Granada, hibridando lo turístico y lo sentimental. Y también me gustaría redactar un libro sobre Las Merindades, comarca de Burgos.

Me encanta viajar. He hecho el Camino de Santiago en bicicleta dos veces. Ahora, me toca a pie.

Pregunta
Puede cerrar la entrevista como quiera.
Respuesta
Tengo un reto conmigo mismo: escribir una novela. Es muy complicado, pero lo intentaré. Quiero dar las gracias a las personas que me han ayudado con mi último trabajo: Domingo Murcia, Paco Martín, Fernando Fedriani e Inma Romero, entre otros.

 

Ricardo San Martín lee un fragmento de “Dibujos y Relatos sobre la Sierra Sur”. Se trata de “Y brotó abundante…”, el cuento ambientado en Frailes.

“-Estoy haciendo el mismo recorrido que trajo a mi abuelo aquí a Alemania hace sesenta años y por motivos similares. Él, que tanto luchó y trabajó por mejorar sus condiciones de vida. Tenía veintiséis años cuando salió de Frailes con una maleta de cartón donde llevaba lo poco que tenía: dos mudas, un pantalón de repuesto, una camisa, una hogaza de pan y un trozo de tocino. Viajó a Jaén, a Barcelona, a Frankfurt. Sin conocer alemán. Esperando que su amigo Remicio le abalase ante la directiva de la fábrica y le diese un puesto de trabajo.

-¡No era nadie el abuelo Facundo! Le dieron trabajo, se trajo a su mujer, Martina, y aquí en Alemania nació mi padre y sus dos hermanas.”

“Dibujos y Relatos sobre la Sierra Sur” se puede adquirir en los comercios fraileros Infofrailes, A Se Carmen y Todo A Cien. Está disponible en todas las librerías de Alcalá. También en Castillo de Locubín y Valdepeñas.

Dibujos y Relatos desde la Sierra Sur