Feria con mucho ritmo y diversión. Los festejos llegan en unos días muy calurosos, por lo que están siendo pasados por agua. Desde el tobogán del jueves hasta la prueba de orientación de esta misma mañana. Un abanico de actividades, aunque no muy grande, sí que está gustando a la gente del municipio frailero, y a la de fuera, que este año parece haber aumentado de número.

La Feria de Frailes no fue oficial hasta el jueves por la noche, pero ya por la tarde los niños, y los que ya no lo son tanto, disfrutaron de una divertida tarde deslizándose por el tobogán que se colocó en la calle Dean Mudarra. Una pasarela pendiente con agua por la que la gente se podía lanzar tumbados sobre un flotador o colchoneta. La excusa perfecta para quemar adrenalina chapuzón tras chapuzón.

Ya por la noche continuó la fiesta dedicada más para los niños y niñas, que tenían las atracciones más baratas. Los mayores pudieron disfrutar de una cena preparada para ellos en la Caseta Municipal y el resto de gente se repartió por los distintos chiringuitos del Recinto Ferial. Todos tenían sorpresas para hacer de la primera noche un momento único.

Ya el viernes por la mañana continuaron las actividades con otra edición más del Día de la Bicicleta. Una de las actividades estrellas de la feria, que este año ha reunido a un menor número de participantes.

Por la tarde, la final de la liga de fútbol infantil y el partido de baloncesto entretuvieron a los apasionados al deporte con esférico.

La guinda de la jornada llegó por la noche de la mano de La Farándula, orquesta que vino por primera vez a Frailes y que conquistó a los jóvenes del municipio.

Por otro lado, el sábado también ha comenzado con fuerza, con la prueba de orientación, que ha hecho que niños y mayores recorran las calles del pueblo haciendo frente a las altas temperaturas que ya despuntan a estas horas de la mañana. El plato fuerte de la tarde es el Fútbol Bola, una actividad que reunirá a decenas de personas, a las 19:30 en el Pabellón Municipal.