Tiene veintisiete años. Se llama Antonio del Moral. Es uno de los sacristanes más jóvenes de la provincia. Compagina sus estudios con labores imprescindibles para que la Parroquia Santa Lucía Mártir de Frailes sea un templo cuidado y vivo. Del Moral —hombre, por debajo de la treintena— no casa con el estereotipo de incondicional de una iglesia. Hay en su fe un ejemplo de que, por más que las campanas anuncien la pérdida de habitantes, el sentimiento católico aún pervive en municipios pequeños, de menos de 1.700 habitantes, como es el caso del territorio que Michael Jacobs eligió como última residencia. En la Sierra Sur más profunda la tradición sostiene la Semana Santa; no se llenan a diario los templos de culto pero sí lucen las procesiones y el trabajo de gente entregada. María Vallecillos, por ejemplo, ha dado la mayor parte de sus siete décadas a su comunidad.

A Del Moral no le hace falta coger un calendario para saber qué representa cada uno de los días de la Semana Mayor en Frailes. El Domingo de Ramos trae la estampa más infantil e inocente: menores caracterizados como hebreos, con palmas de olivo, pueblan la Plaza Miguel de Cervantes después de que la procesión de La Borriquilla salga de la parroquia. “Lunes y martes no celebramos actos en la calle. Años atrás sí se hacía un pequeño viacrucis con los niños”, recuerda el sacristán frailero.

La primera talla aparece el miércoles, la segunda jornada con mayor afluencia en el pueblo. Llega la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cae la noche y la imagen recorre casi todos los barrios. Solo hay tres hermandades: la que toma el nombre de la citada talla, el Cristo Crucificado y la Virgen de los Dolores.

Al día siguiente, Jueves Santo, acontece uno de los momentos de intimidad más representativos de la Semana Santa frailera: el párroco Juan Carlos Córdoba prepara las oración al Señor. “El sacerdote recuerda el pasaje de la oración de Cristo en el Huerto de los Olivos. El altar de la parroquia luce precioso. Es el Santísimo Sacramento, el encuentro con Dios, pero pasa desapercibido”, dice Del Moral, y señala una realidad elocuente: el poder de convocatoria que en la juventud tienen las procesiones se reduce a una minoría anciana en una escena de cuidada interioridad como la que describe: “Se hace en la capilla del Corazón de Jesús. La gente adora al Señor a partir de las once de la noche”, remarca.

Las mujeres, las fraileras, repiten protagonismo el Viernes Santo por la mañana: hay viacrucis hasta el monte Calvario, en la ermita homónima. Ellas trasladan la imagen del Cristo Crucificado. A la noche, esta se suma al Santo Entierro y a la Virgen de los Dolores, en la procesión nocturna. “Antes se hacía en silencio, pero ahora lleva banda de música”, agrega.

CURIOSIDADES. Justo el mismo día se produce un sorteo en Hoya del Salobral (Noalejao), pedanía fiel al Santo Custodio. De cinco nombres, uno, el que decida el azar, se convierte en el nuevo hermano mayor de la única cofradía del lugar, presidida por Salvador Peláez. “El hermano ‘entrante’ se estrena en la romería del último domingo de abril, nuestra gran fiesta”, explica Juan Moya, secretario de la hermandad. Será entonces cuando José Castro sea relevado por otro compañero.

Con calma, en ambiente familiar, se celebra el Viernes Santo en Charilla (Alcalá la Real). Cuenta Francisco Aranda, alcalde pedáneo, que hay una eucaristía en la iglesia. “Está abierta para quien quiera acudir, pero la mayoría de gente prefiere irse a Alcalá. Aquí las misas suelen ser de difuntos”, aclara. En Hoya del Salobral también hay un éxodo de devotos, repartidos entre Frailes y la ciudad de La Mota.

La asociación cultural Los Pasos, de Frailes, volvió a sus orígenes: la representación teatral de la Pasión, dirigida por la docente Mercedes González, fue en el interior de la parroquia, a diferencia de los últimos años.

Juan Carlos Córdoba tiene la costumbre de celebrar bautizos el Domingo de Resurrección. Lo hace por inmersión en un lebrillo de barro. El sacerdote no solo coordina la Semana Santa frailera. De alguna manera tiene que “multiplicarse”: su papel es vital en Riberas Alta y Baja, Ermita Nueva y Hoya del Salobre, lugares de fe, religiosos. “Al fin y al cabo, en mi pueblo todas las de junio llevan nombres de santos”, concluye el joven sacristán.

 

Publicado en la revista de Semana Santa 2016 de Diario JAÉN