La mente de los niños es la más simple y a la vez la más complicada de todas. Es la más sencilla en el sentido de que se rige por un principio muy básico, si les gustan las cosas son felices, sino no. Pero es la más complicada porque son capaces de llegar a sentir y experimentar cosas que los mayores no consiguen percibir. Lograr este punto de entendimiento con los niños es el principal objetivo del Campamento. Esa es la gran aventura que cada año prepara el grupo de monitores que lleva a cabo esta actividad.

Esta edición del Campamento ha tenido varias novedades, y la principal ha sido el cambio de organizador. Después de muchos años haciéndolo, la Parroquia Santa Lucía Mártir, no ha sido la encargada de patrocinar la actividad. Ha cogido el relevo el Ayuntamiento de Frailes.

Meses de preparación que se resumieron en cuatro días de juegos y diversión. Desde el primer día los niños se integraron con sus compañeros, con la oportunidad que se les presenta de conocer a los chicos y chicas de siempre en un ambiente y desde una perspectiva totalmente nueva.

En la Sierra de Segura, los miembros del Campamento han podido disfrutar de un paisaje diferente, de altos árboles y espesa vegetación. Una fauna completamente distinta. Todo unido hace que los niños se sumerjan en una burbuja que permite que estos días sean mágicos para ellos.

Por otro lado, al cambiar de localización y viajar a la sierra jiennense ha facilitado un tipo de actividades que no había en los lugares de playa, como tiro con arco, escalada y arbolismo. Además de la ruta de senderismo y la actividad de piragua llevada a cabo el último día.

Todos los monitores coinciden en que el Campamento hay que vivirlo para entender el efecto que causa en los que participan. No son las actividades, personas o lugar, es la sensación que se forma. El niño se despoja de todo lo cotidiano, de los problemas, de las inseguridades, y una vez liberado de todos los condicionantes, disfruta, de esa forma especial, del Campamento.

Si tuvieramos que resumir esta edición del Campamento, podríamos decir que ha sido, ante todo, mágica y muy especial. Sin saber como todo ha salido adelante cuando nada parecía tener sentido. Ha sido una experiencia irrepetible y prueba de ello es la alegría y satisfacción, casi un mes después incluso, con la que vienen todos los pequeños. Sin duda, la aventura ha continuado y triunfado.