Los festejos más importantes del año llegan a su punto final. Los fraileros despiden su feria entre baile y baile de la tentación despuntando el día. La orquesta, que ya ha confirmado que regresará el año que viene con otros dos días de fiesta, amenizó la velada a la gente joven y a los que ya no lo son tanto. Una guinda a una jornada en la que mucha gente quiso aprovechar para despedirse de familiares y amigos entre risas y diversión.

La jornada comenzó más tarde que las anteriores, teniendo en cuenta la resaca de la noche anterior que mantuvo el recinto ferial lleno hasta más tarde de las siete de la mañana. Mucha gente acudió a la feria ataviado con traje de flamenca al mediodía para disfrutar del típico arroz caldoso hecho, como de costumbre, por Miguel Montes. Mientras esperaban, el grupo Ritmos del Sur fue el encargado de entretener a los presentes al son de pasodobles y sevillanas.

Como postre, el concurso de comedores de sandía reunió a un numeroso grupo de gente dispuestos a enfrentarse a un torneo por ser el que más sandía coma en un reducido espacio de tiempo. El ganador fue Manolo Garrido, con más de 800 gramos ingeridos. Su técnica puso la nota de humor del concurso.

Más tarde, la carrera de cintas con caballos reunió a los apasionados de estos animales en las intalaciones deportivas Manuel Ruiz López, “El Sereno”. Una afición que comparten muchos fraileros, poseedores de estos animales, que aprovechan cualquier oportunidad para poder lucir a sus bellas mascotas.

Las chicas de La Sal de la Vida, por otro lado, fueron, de nuevo, las estrellas de la feria, con su teatro “Macedonia de Locuras”. Arte y buen hacer sobre el improvisado escenario de La Casa de la Cultura “Michael Jacobs”. Enorme talento de este conjunto de artistas que, no solo hicieron reir a carcajadas a los asistentes, sino que transmitieron un valioso mensaje de igualdad e intentaron hacer ver los efectos que la televisión tiene sobre la población, haciéndola cometer todo tipo de estupideces. Una nota de humor y una moraleja que hizo que el público se fuera encantado con sus vecinas y actrices.

Después de cuatro días de fiesta, un año más, la feria llega a su fin y deja un sabor agridulce entre los fraileros, el de haber disfrutado por un lado, y saber que con el paso de esta festividad, poco a poco se va acercando el fin de la época estival.