Mal tiempo y buen ambiente. Se cumple el refrán del mes de abril y más que vino lo que se bebió fue agua en la XIX Jornada Vinícola y Gastronómica del municipio frailero. Las alrededor de 2.000 personas que asistieron al evento se enfrentaron a las inclemencias del tiempo y resistieron las bajas temperaturas al calor del buen vino y el mejor producto frailero. La mayoría de los asistentes fueron foráneos, adictos al buen comer, que llegaron, un año más, al pequeño rincón de la Sierra Sur para dejarse llevar por lo mejor de su cultura. Dos días –que comenzaron con la cata de vino el día anterior- ofreciéndole al paladar desde los embutidos caseros, quesos y vino, hasta morcilla recién hecha, pasando por la mejor de la repostería frailera.

Aunque la fiesta está llegando a su vigésima edición, solo desde hace unos pocos años se realiza una cata de vino el día anterior. Vino del terreno, de productores autóctonos, expuestos para que todo el que quiera pueda disfrutarlos y comparar. A lo que se le une la elaboración de morcilla por parte de las vecinas del barrio. Dos productos unidos que sorprenden a los visitantes ajenos a Frailes. El barrio, anclado en la parte alta del pueblo, ayuda a dar encanto al evento.

Un comienzo de fiestas que tuvo su día grande ayer con la celebración de la jornada en sí. Alrededor de las doce de la mañana, el alcalde de Frailes, José Manuel Garrido y la concejal de Festejos, Lucía Serrano del Moral inauguraron el acto y presentaron al pregonero de esta edición, el presidente nacional de Asaja, Pedro Barato Triguero. En su discurso alabó el trabajo que está haciendo la asociación que preside y la necesidad de que el producto del agricultor y ganadero se valore y reciba el pago que merece. “Tenemos que tener unos precios razonables y ponerlos nosotros”, afirmó Barato Triguero. Aseguró que cada vez se exporta más vino, pero que el valor del mismo no sube del mismo modo. Hizo hincapié en la necesidad de que sean los mismos agricultores los que le den valor a su producto consumiéndolo. “No podemos decir que el vino está caro y pedirnos una cerveza en un bar, eso no puede ser”, acusó el Presidente de Asaja. Al final de su discurso dejó claros tres puntos, según él, necesarios para mejorar la economía de la agricultura andaluza: claridad en la cadena del producto, poner en valor el mismo y pagar los impuestos razonablemente.

Más tarde, ya en la fiesta, los asistentes se encontraron con una serie de stands de las diferentes empresas relacionadas con las gastronomía y artesanía frailera. Embutidos, quesos, vino y aceite fueron los productos más destacados de la pequeña feria del buen comer. Un día muy importante para esas empresas porque pueden dar a conocer sus productos de forma sencilla. Una gran parte de los asistentes probaron y compraron los mismos.

Del mismo modo, a las dos de la tarde, disfrutaron del menú compuesto por platos típicos del pueblo, como la olla podrida, elaborada con judías y garbanzos –en perfecto estado-, así como costillas de cerdo y “borrachos” –también conocidos como pestiños- de postre.

Con la finalización de la jornada se deja atrás otro día en el que lo más importante fue la publicidad de los productos de un pequeño pueblo. En una sociedad que busca hasta la saciedad la calidad en los alimentos, fiestas como estás le dan la oportunidad de encontrar un tipo de gastronomía peculiar, sencilla, pero de gran sabor y elaboración. Se queda atrás otro día para recordar el esfuerzo de un municipio por destacar lo mejor que tiene y que se le valore y visite en lo más recóndito de la provincia y de la comarca de la Sierra Sur.

Publicado en la edición impresa de Diario JAEN del día 12 de abril de 2015.