Fe y devoción en la noche del Viernes Santo. Los vecinos fraileros recorren las calles del pueblo acompañando a los pasos que representan los últimos momentos de la vida de Jesús. Una procesión llena de sentimiento, ejemplo de respeto hacia lo que representa.

Las distintas hermandades portaron sus imágenes con esfuerzo y sacrificio debido al reducido número de miembros con los que cuentan.

De nuevo, el tiempo permitió que la procesión realizara su recorrido de costumbre, sin contratiempos, para satisfacción de todos los asistentes.