Instinto y valentía son dos cosas que le sobran a Rafael Serrano. Lo primero para ver dónde otros no lo hacen, y valentía para llevarlo a cabo. Aquello a lo que poca gente se atreve, él lo repite tres veces. Padre de tres hijos, junto a su esposa, forman un equipo de trabajo perfecto, en el que él es atrevido y su mujer lo sigue con la confianza ciega del amor y la convivencia.

Rafael Serrano es electricista de profesión, vio la oportunidad perfecta, hace siete años, de formar, en el tejado de su casa, una planta fotovoltaica para vender la luz a Endesa. La empresa le pagaría la luz que el recogiera del tejado de su propia casa. Una inversión muy rentable gracias a las ayudas del Gobierno para fomentar la energía renovable. 45 placas que producen alrededor de 15.000 kilovatios al año.

“Cuando tomé la decisión, solicité a Endesa un punto de conexión. Me lo concedieron y puse en marcha el proyecto”, explica Serrano. Una acción que llevó a cabo mucha gente, ya que era un negocio muy rentable. El Gobierno daba muchas ayudas a las empresas eléctricas, se subvencionaba hasta el 300% del precio del kilovatio.

En el año 2010 sacaron una ley que restringía la cantidad de luz que se podía producir, 1.500 horas anuales. “10 meses al año te pagan el kilovatio al precio subvencionado, 0.48 €, y los otros dos al precio que lo produce Endesa, 0.04 €”, aclara el electricista frailero. Al parecer todo apunta a un exceso de ayudas ofertadas en su momento. Actualmente no se dan y, como explica Rafael Serrano, los que ya la tienen están obteniendo muchos menos beneficios.

Toda esta situación hace que personas que se embarcaron en esta aventura porque era un negocio muy bueno. Con contratos de 25 años, ahora están pasando grandes dificultadas para pagar la inversión de formar la planta fotovoltaica. La situación se complica ya que la empresa eléctrica no paga el total de la factura. “Lo que no abona se acumula para el mes siguiente, y así sucesivamente. Hasta un plazo de cinco años, que tendrán que pagar todo lo que deben, con intereses”, explica Rafael Serrano.

Afortunadamente no es el caso de Rafael Serrano, que, aunque más moderado, sigue obteniendo beneficio de su proyecto. “Tenía la idea incluso de formar otra planta como esta, pero eso ya lo he desestimado”, apunta el frailero.

Rafael Serrano lleva dedicado a la electricidad toda su vida. Cuando era más joven trabajaba como tal a tiempo parcial, compaginándolo con el trabajo en una fábrica de sacos. Posteriormente, cuando tuvo más encargos dejó la fábrica para dedicarse por completo a eso y formar su propio negocio, una tienda de electrodomésticos. Ahora regenta este negocio junto a su esposa, trabaja dentro y fuera del municipio como electricista y, recientemente, se ha adentrado en el mundo de la agricultura. Convencido de que los negocios pueden empeorar, siempre va un paso por delante del resto de la gente. No quiere esperar a caer para levantarse.

A pesar de todo, Serrano aconseja a los emprendedores como él, que apuesten por las energías renovables. “Que sepan que tienen un amplio abanico de posibilidades, mucho ahorro y muchas salidas”, apunta el frailero.

El consejo de Rafael Serrano bien puede ser escuchado. Calificado por sus conocidos como una gran persona trabajadora e innovadora. Un hombre con visión para los negocios e iniciativa para ponerlos en marcha. Un ejemplo de superación y el espejo en el que mirarse para los jóvenes de Frailes.

Artículo publicado en la edición impresa de Diario JAEN del día 7 de diciembre de 2014.