Somos lo que comemos, dicta el refrán, y no es el hombre el que elige sus alimentos, sino que estos moldean la figura y el intelecto de los que los comen. Cada rincón del planeta se debe a sus productos, se parece a lo que su tierra produce, porque del mismo modo que la planta sale de la faz de la tierra, el hombre también nace y se desarrolla sobre ella. Somos lo que somos capaces de cultivar, de sembrar y criar hasta su maduración. Por eso, en Frailes somos aceite, somos agua, somos caldos y “remojones”, pero, sobre todo, en el día de ayer, fuimos vino, vino del terreno.

La decimoctava Jornada Vinícola y Gastronómica de Frailes volvió a reunir a centenares de personas con el mismo afán por la fiesta y el buen comer. Aunque con menos asistencia que otras ediciones pasadas, la fiesta transcurrió en un día soleado que invitaba a la diversión. Como se ha realizado otros años, el día anterior se celebró una cata de vinos en uno de los barrios del municipio, conocido popularmente como “Plaza de los Toros”, aunque ni hay plaza, ni hay toros. A la misma acudieron algunos de los fabricantes de productos artesanales del pueblo para acompañar al vino. En la degustación vinícola se pudo catar zumo de uva casero de bodegas como la de Antonio Mudarra Machuca o la de “El panza”. Al mismo tiempo, algunas fraileras hicieron la tradicional morcilla a la vista de todo el que se quiso asomar. Para, posteriormente, disfrutarla entre todos los asistentes.

La tradicional fiesta del vino de Frailes ha conseguido hacerse un hueco entre las principales fiestas de la comarca y de la provincia en general. Prueba de ello es la numerosa afluencia de foráneos que acude cada año a la cita. Desde bien temprano se les puede ver deambular por las calles del pueblo, indagando y dejándose seducir por el encanto de sus calles. Ya al mediodía de ayer, el alcalde de Frailes, José Manuel Garrido, junto a la concejal de festejos, Lucía Serrano del Moral, dieron comienzo a la presentación oficial de la jornada. Agradeciendo ambos la asistencia de todos los presentes, dieron paso al pregonero de esta edición, Alfonso Torres González, Presidente de la Confederación de Empresarios de Jaén. El mismo basó su discurso en alabar los productos de la tierra y la importancia del aceite y el vino entre ellos. “La comida es lo que, entre bocado y bocado, nos educa”, expresó Torres González entre sus palabras de elogio al municipio en general. Tras esto, la comida transcurrió entre amigos y compañeros, en el ferial, rodeados del mejor ambiente y de todo lo que forma parte de este rincón de la comarca de la Sierra Sur.

Un día como tantos otros, habrá quien diga. Una jornada del vino más, dirán otros. Pero la verdad es que nunca es suficiente para apreciar todo lo bueno que tiene esta tierra. Se le harán fiestas, pero ninguna como esta, porque no solo está en juego una imagen, está sobre la mesa un sentimiento, un placer, y, en definitiva, una forma de vida que dice cómo son los fraileros y cuáles son sus valores en la vida.

Publicado en la edición impresa de Diario Jaén del domingo, 13 de abril