Si tuviese que definir a Marina González con una palabra, sería arte. Ella, polifacética, inunda de fotografías y textos sentimentales el mundo que la rodea.

Mi interés por ella y mi afán por darla a conocer nace cuando coincidimos, el pasado año, en teatro. La conocía de vista y la admiraba en silencio, como bien le he confesado. Cuando la conocí, cuando tuve esa oportunidad, me sorprendió con creces.

Una fotografía de Marina

Instantánea de Marina

Miraba sus fotos en Instagram, leía las entradas de su blog, y mi admiración por Marina González crecía. Un día, vía Twitter, vi una publicación en la que era evidente su tristeza. No dudé en darle mi apoyo aún sin conocerla personalmente. Sentía una conexión incorpórea con ella. En cada letra sentía su tristeza, su alegría. En cada autorretrato veía los sueños que reflejaban sus pupilas.

Hace pocos días tuvimos, por fin, una conversación física. Indagué en su personalidad para comprobar si mi visión de ella era cierta.

—¿Qué te motiva a escribir?

Sonríó, se sonrojó y me dijo sin dudar: “Transmitir lo que siento, desahogarme, soltar lo que llevo, en silencio, por dentro”

Le pregunté qué busca con sus fotografías.

—Hay veces que las hago y luego, al retocarlas, les doy forma y busco el sentimiento que quiero transmitir. Otras directamente poso, a veces con maquillaje, para transmitir fuerza, tristeza o alegría. Una simple foto, que puede parecer una tontería, esconde muchos sentimientos.

Su arte, pues, nace de sus vivencias y experiencias.

Marina y sus sonrisasLe encanta reproducir sus emociones

La conversación se prolongó durante media hora. Hablamos de todo. Destaco algo que dijo sobre sí misma: “Soy una llorona. Soy muy sentimental y muy romántica. Pero intento que nadie me vea en mis momentos débiles, mostrando siempre una sonrisa al universo. Me he enamorado y me han decepcionado; también he sido muy feliz. Todo esto me lleva a ser como soy, a hacer fotos y escribir mis emociones.”

Siempre tiene una sonrisa. Con su sencillez y dulzura crea una atmósfera que te invita a conocerla, que te atrae. Y una vez que lo haces te das cuenta de que Marina González, la niña del arte y las sonrisas, es única.

A Marina le encanta el arte