Más vale tarde que nunca. Después de un noviembre y diciembre más bien templado y con pocas lluvias, llegó una navidad pasada por agua. Pero lo que todos esperaban eran la ansiada nieve, que a pesar de las incomodidades que provoca, deja bellas estampas de un pueblo no falto de encanto escondido en un extremo de la Sierra Sur.

El manto blanco ya cubría el municipio en las primeras horas de la mañana, aunque no ha tardado mucho en deshacerse. No ha ocurrido lo mismo en las zonas más altas y montañosas. La Martina resplandecía con una buena capa de nieve y el camino a Valdepeñas de Jaén no era accesible para turismos sin el uso de cadenas.

Sin duda, un regalo para la visión. Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí se puede disfrutar de algunas fotos del pueblo.