Frailes, Arte y Cultura (FAC) termina como empezó: Nico Adrian conduce su furgoneta hacia el aeropuerto de Granada. Hoy, en el auto viajan Nana Tsiboe y Steve Riv, los protagonistas musicales de una semana cultural distintiva, única en un pueblo que cada día escucha campanas que alertan de la pérdida de habitantes.

El programa concluyó, el pasado viernes, con un fin de fiestas en el Sierra´s. El sonido acústico, la audiencia, tan discreta como entregada, y la armonía de los artistas foráneos y locales de FAC recordaron al primer concierto de Steve Riv en el bar La Cueva.

Pilar Chica y Custodio López rompieron el hielo pasada la medianoche. A la valdepeñera se la ve más cómoda en recintos cerrado: la cercanía con el público mejora su estado de ánimo y, en consecuencia, su voz. López, guitarrista, la acompañó en versiones cada vez más familiares para los fraileros. El dúo, que ya planea una gira en tierras baleares para el próximo verano, estrenará pronto un tema propio: una alegría compuesta por Custodio López.

Steve Riv y Nana Tsiboe —el africano colaboró con su percusión sentado desde el público en una de las últimas canciones interpretadas por Pilar Chica— cogieron el testigo. Riv exhibió su capacidad para tocar la armónica, la guitarra, el ukelele y el dulcema, al tiempo que canta clásicos de Dylan, Neil Young y de Eminen, entre otros. A su lado estaba siempre Tsiboe, el hombre que hace sonar los bongós, las congas y el “shekereke” en trance, los ojos cerrados, como si se fuese a otro planeta. Ayer, el de Ghana conoció la casa de Lorenzo López, reflejo de la comunión entre vecinos y visitantes durante los ocho días de FAC.

Las banderas de Inglaterra, Andalucía y Ghana lucieron en el escenario, atrezo que preparó María Adela Mudarra. “La música acerca culturas”, rezaba un eslogan escrito en inglés y en castellano. La inquietud de la gerente del Sierra´s por preparar el mural deja otra lectura interesante: cada cual aporta su porción de creatividad, objetivo principal del proyecto de Nigel Greene.

Tsiboe se llevó una de las ovaciones más consensuadas de la madrugada cuando actuó en solitario: sus gritos onomatopéyicos, junto al ritmo de sus congas, dibujaron un espacio lejano en la mente de la audiencia, que no supo entonces si de verdad estaba en el Sierra´s.

—A lo mejor nos está criticando —dijo un cliente bromista.

Eliot Riv canta en el Sierra´s

Y Eliot Riv cogió su guitarra tras la reanudación del espectáculo. El músico, de veintidós años, exhibió su talento y descaro. Tocó dos temas seguidos, le aplaudían sobre todo José Miguel Gallardo y Alejando Caño, promesas fraileras de la guitarra y de la caja flamenca, respectivamente. Riv Junior —la figura delgada, el cabello rubio y la vestimenta ligera— acabó su segunda canción, y pareció un tipo despistado, que pasaba por allí. El personal le pedía “otra, otra”, y Riv amagó con hacerse el loco: soltó su guitarra y cogió el móvil como si le estuviesen bombardeando a “guasaps”. Cantó su tercer tema lleno de energía; su padre, Steve Riv, lo seguía, en solitario, subido en un sillón. El hijo acabó su número como todos los hijos soñamos acabar la vida: en los brazos de papá.

El desenlace de FAC reunió a sus voces, profesionales y principiantes, juntos para afirmar “no quiero hablar de la lucha si no estamos preparados”, mensaje sugerente en Frailes, pueblo que aún se debate en si ir a una o a ninguna.

—¿Qué les pasa a los fraileros? ¿Por qué no están aquí? ¿Cuándo van a ver algo igual? —me preguntó Sam Halley, encargado del sonido. Persisten las dudas sobre si ya se ha quitado su elegante sombrero negro.

El champán de Toni Zafra se propagó como un río por el Sierra´s, pues las fiestas deben concluir con el brindar de las copas doradas.

—Estoy contento por FAC. Mucha gente me ha felicitado —asegura Nigel Greene, el pintor que ya prepara una exposición relacionada con El Quijote en su pueblo adoptivo. El inglés —está rigurosamente contrastado por este cronista que firma arriba— tampoco le teme a los molinos.