Clase magistral. El músico Steve Riv compartió su talento con los alumnos que asistieron a su taller de guitarra, que se celebró en el Centro Juvenil. Lucía López (ocho años), Gonzalo y Mauricio Ejea (doce y diez) y María Adela Mudarra fueron los participantes que siguieron las indicaciones de Riv. Carlos Calvo, vital para el encuentro, hizo de traductor.

Steve Riv asesora a María Adela Mudarra

Repartidas las guitarras, el intérprete británico resaltó la importancia de “contar los tiempos” para llegar  a ser un buen músico. Los ejercicios, básicos, iban encaminados en este sentido. Los alumnos se familiarizaron con algunos acordes, pues el objetivo era ensayar melodías de “blues”. Riv corrigió las posiciones de los dedos de sus “discípulos”, muy entusiasmados y con ganas de aprender. María Adela Mudarra comentaba la dificultad que supone tocar la guitarra con pulcritud. Por su parte, Lucía Pérez ponía todo su empeño para que su instrumento, enorme en sus manos, sonara bien. El alumno más aventajado fue Gonzalo Ejea, que, sentado a la izquierda de Riv, demostraba su oído y potencial musical. “Le ha gustado mucho el taller, porque le encantan la guitarra. Y mi otro hijo, Mauricio, participó también en el de pintura de muebles”, expresó su madre, Lourdes Castro, madre de los menores.

Gonzalo Ejea toca la guitarra, en el Centro Juvenil

Nana Tsiboe se unió, avanzada la clase, a los jóvenes aprendices. Empleó sus maracas en algunos ejercicios. “Recordad que tocar bien no es una cuestión de magia; hay que ensayar muchas horas”, concluyó Riv.