—Muy bonicos, muy bonicos.

Una señora entrada en años compartía sus impresiones con un grupo de amigas. A la mujer mayor le gustó lo que vio: cuadros que recrean esquinas, parajes y hasta personas de Frailes. La exposición “Mi pueblo y sus paisajes”, enmarcada en Frailes, Arte y Cultura (FAC), proyecto de Nico Adrian, congregó a más de un centenar de personas en la Casa de la Cultura. El talento extranjero y el local se fundieron en una muestra que convenció a los asistentes. Gema Anguita será la responsable de la galería, que se podrá visitar hasta el viernes 6 de septiembre desde las seis de la tarde hasta las diez de la noche.

Un grupo contempla la exposición "Mi pueblo y sus paisajes"

Nico Adrian, María del Carmen Aceituno, Francisca Mudarra, Juan Pedro Linares, Mercedes Ramos, Elena González de Lara, Sandra Pérez y Fermina Serrano representaron, en la exposición, el arte de los vecinos fraileros; Pat Halliburton, Scott Charles Leichhardt, Alberto Gómez Oblerá y Jenny Mc Cainn son los creadores foráneos que contribuyeron a la causa. Cuarenta y tres cuadros lucieron en la Casa de la Cultura. El número cuarenta y cuatro aludió a los trabajos de cerámica de Jenny Mc Cainn, que reside en Hoya del Salobral.

La cita comenzó cerca de las ocho de la tarde. Más de una decena de personas vivieron la inauguración oficial de FAC. Los primeros espectadores fueron mayores de Frailes, sobre todo mujeres, que recorrieron la sala para comprobar la calidad de las obras. El que más de un asistente traspasara la línea de referencia para acercarse a los cuadros se interpretó como buena señal: las imágenes despertaban interés. Lola Castillo alabó la galería, orquestada por Nico Adrian y su hija Keira Greene, al tiempo que sintió como se le abría el apetito intelectual, las ganas de expandir sus inquietudes, de “echarse a la pintura”.

Primeros asistentes, en la Casa de la Cultura

—No sabemos el talento que hay en esta sierra —afirmó, su mirada clavada en algunos de los cuadros.

Los integrantes de Inland Studios custodiaban la mesa, repleta de embutidos de La Abuela Laura y de refrescos y vino del terreno. Apareció por allí Luis “El Panza”, que remó en contra de su leyenda: bebió limonada. Lo acompañó su esposa, Mercedes Garrido.

—Esto (la muestra) está muy bonito. Yo tengo un retrato que me hizo Nico. Salgo trabajando en la recolecta de la aceituna —comentó la mujer, mientras la afluencia crecía de a poco, como las nubes de los últimos días.

Entró Fefi González a la Casa de la Cultura, y sus ojos se fueron a la pared que quedaba a su derecha. Allá en lo alto un cuadro llamó su atención: la fuente de Dornajuelo.

—Mi familia “renace” de Las Nogueruelas. Me trae muchos recuerdos esta imagen: ¡la cantidad de veces que me he bañado en esa fuente —dijo.

González, maravillada por la obra, negoció con su autora, María del Carmen Aceituno, mi madre, que no puso precio de venta.

Parajes como Buenavista, Cueva La Hiedra, Peñuela (Granada) y el pantano de Colomera (Granada), entre otros, estaban a la vista de los asistentes, que, pasadas las ocho y media, eran un gentío ansioso por reconocer qué lugar retrataba cada obra.

Las piezas de Juan Pedro Linares —que apareció con su característica boina avanzada la exposición —fueron muy comentadas: la plaza de los Amandos y el retrato en acuarela de Manolo “El Sereno” son, quizá, sus creaciones más celebradas, al menos, ayer, en la Casa de la Cultura.

—El nivel de la muestra es muy alto. Hay cuadros espectaculares: lluvias y atardeceres muy logrados —expresó Antonio Jesús Martín, licenciado en Historia.

—Los cuadros catorce y veintinueve, de Alberto Gómez Oblerá, son mis favoritos —dijo Jordi Sánchez, acompañado de su mujer, la edil Encarnación Castro, que se dio cuenta de que la temperatura apretaba en exceso: puso entonces el aire acondicionado.

—Mira lo que tienes ahí —le dijo Fefi González a Raquel Mudarra, que se metió en la exposición sin saber que terminaría enfrente de su padre, Gregorio Mudarra, fielmente representado por Nico Adrian en uno de sus cuadros. El retrato del pastor motivó otra imagen familiar: las hermanas Raquel y Jennifer posaron junto a su progenitor en dos dimensiones.

Jennifer y Raquel Mudarra, junto a su "padre", representado en un cuadro de Nico Adrian

—Me gusta más la galería de este año que la del anterior —admitió Mercedes Ramos, que aportó, en esta edición, cuatro obras notables.

—Los rincones de Frailes se aprecian más —agregó María del Carmen Aceituno.

—Nico se merece un diez. Todo está muy bien organizado —coincidieron.

Paseaba yo entre la gente, mi libreta en la mano, y fueron varios los que se interesaron en si había cuadros míos. Les contesté que, en general, yo pinto poco esté donde esté. El murmulló que se oía, una mezcla de castellano andaluz e inglés, reflejaba a la perfección esa sana obsesión de FAC de mezclar lo nuestro con lo de fuera.

—¿Esta es tuya? —me preguntó Michael Jacobs, señalando una obra que retrata un momento cinematográfico más que popular: el instante previo al choque del Titanic con el iceberg que hundió primero al barco y, luego, a Leonardo DiCaprio.

La creadora es Sandra Pérez, vive en Frailes y tiene, además de sensibilidad, trece años. Comía y bebía tranquila, mientras el personal flipaba con su creatividad precoz: no participó en la muestra de los menores, pues sus relojes biológicos y artísticos van a ritmos diferentes.

Sandra no tuvo problemas en posar con Francisca Mudarra, la autora más veterana, que no se encontraba en los folios impresos de la exposición.

Francisca Mudarra y Sandra Pérez, junto a un cuadro de la segunda

—Me habéis cambiado el apellido: no es Garrido; Mudarra.

Nico Adrian, que veía entrar y salir a un número considerable de gente, me presentó a Scott Charles Leichhardt, un australiano residente en Castillo de Locubín. No tengo claro si me gustó más su arte o su divertido acento.

—Asistí a la galería del año pasado, pero no pude participar. Hoy sí —celebró Leichhardt.

Llegaron las nueve, y asomaron, entre maderas llenas de cuerdas, los hermanos Ernesto y Pedro del Moral: se sentaron en una esquina y añadieron música en un momento en que la afluencia era mayor fuera que dentro de la Casa de la Cultura.

Ernesto y Pedro del Moral amenizan la cita

Unos cuantos perros se sumaron a la cita, como si entendieran que era necesario disimular los huecos del final de la noche, pues la jornada concluyó sobre las once y media.

Busqué a Nico Adrian, que estaba a punto de irse a ver el Bayern-Chelsea de la Supercopa de Europa:

—¿Unas doscientas personas, no? —pregunté.

—Sí, pienso que es un éxito —acertó a decir en castellano.