Nico Adrian, pintor británico afincado en la Sierra Sur, aparca su todoterreno en el paradero que hay junto al río San Juan (Castillo de Locubín). El inglés es un artista consumado, cosmopolita. Encara su vejez en “la tierra del mar de olivos”. “Me gusta la tranquilidad, la cercanía de la gente”, expresa. Adrian mira el río San Juan: adolescentes tumbadas en una suerte de isla, menores que se meten en el agua, mayores que departen mientras beben cerveza. Ese es el cuadro.

La tarde es estupenda. El nublado evita que las altas temperaturas golpeen a los turistas. El artista le echa otra vez un ojo al agua. Una mujer preciosa, que está a su lado, canta “Dream, dream, dream”, al tiempo que el británico mete sus pies en el río. “Muy fría”, dice. Declina bañarse, se tumba, duerme al sol durante media hora. Cuando despierta, descubre que hay más niños dentro del agua. Los atrevidos se meten con chanclas o con fundas especiales para las plantas de los pies; hay piedras dentro del río. Adrian se pone el bañador, utiliza una toalla para cambiarse. Y se mete despacio, pues el río con nombre de Santo, cristalino, está frío, muy frío.

Cerca del nacimiento del caudal vive Sam Shalley, amigo del artista. Llegó a Andalucía con dos intenciones: vivir en contacto con la naturaleza y trabajar en el medio rural. Shalley, que fue albañil en Gran Bretaña, reside en Castillo de Locubín desde hace siete años. “Las casas de campo cuestan mucho dinero en Inglaterra. Me vine aquí junto con mi familia”, explica. Ahora, apuesta por un sector que crece en la provincia: el turismo alternativo. Shalley ofrece “Glamping”, camping de lujo, en Cortijo Vadillo, un centro que hibrida el glamour de los hoteles caros con la tranquilidad de los espacios ecológicos. “Quería cambiar de vida. Vivir en y del campo”, asegura.

Adrian abandona Castillo de Locubín tras un chapuzón relámpago. Debe ultimar un cuadro sobre un pastor frailero. Shalley, que vive feliz con su hijo en Cortijo Vadillo, lo esperará al día siguiente para tomar una cerveza. No hablan mucho de Inglaterra; les gusta más el sol. Y el agua helada.

 

Publicado en Diario JAEN con motivo del número 25.000 del rotativo provincial