Fin de semana entre pasos y tambores. El pasado viernes, los fraileros celebraron la fiesta del Corazón de Jesús. Una vez al año, las fiestas tradicionales del municipio se suben a lo más alto de la villa para engalanar el barrio más céntrico del pueblo.

Aunque con menos miembros en su hermandad y de mayor edad, el fervor es el mismo, y el esfuerzo para prepararlo todo aun mayor. La vecina, Carmen Trujillo es la principal encargada de todos los preparativos previos a la celebración de la misa y posterior procesión. Además, adorna la entrada de su casa con símbolos religiosos relacionados con el Corazón de Jesús.

Después de la celebración religiosa, llegó la pagana, con verbena para los mayores y atracciones para los más pequeños. Con la música alargaron la noche del viernes, a pesar de las bajas temperaturas, que se negaron a dejar un fin de semana de primavera.

Y las celebraciones continuaron el domingo. Con motivo de ser el “año de la fe” para la religión católica, la hermandad del Córpus volvió a procesional. Por primera vez lo hizo por algunas calles fuera del recorrido que normalmente hace en su día. Los vecinos de esas calles las adornaron con entusiasmo, agradecidas de poder ver pasar la procesión delante de su casa.

Los niños volvieron a vestirse de comunión en una procesión que duró hasta la media noche. En definitiva, un fin de semana de fe y celebración en un municipio presto a reunirse con sus vecinos para festejar juntos y disfrutar de las tradiciones del pueblo.