No era 22 de diciembre, pero la gente saltaba y bailaba en la calle como si les hubiese tocado el gordo de la lotería. La alegría y la felicidad se adueñó de los fraileros, que se echaron a la calle para celebrar el Carnaval. A las seis en punto de la tarde estaban citados, en la “puerta de El Charro”, para iniciar un pasacalles que les llevaría por todos los rincones del municipio, haciendo reír a todo el que se encontraban a su paso. Desde un grupo de brujas que mataban, de risa, a niños y pequeños a su paso, hasta una sorprendente boda-comunión, no hubo disfraz que dejase indiferente. El pasacalles comenzó con un numeroso grupo de gente, al que se fue añadiendo más por el camino. De hecho, cuando finalizó había casi el doble de gente que al principio. Para encender el motor de la fiesta más divertida del año, Mayte Hidalgo fue la encargada de dar el pregón de apertura. Disfrazada de payaso boca abajo, tuvo que quitárselo para que la escuchara el público, hizo un repaso por la actualidad del último año y animó a la gente a disfrutar del carnaval. Después de más de dos horas paseando por las calles de Frailes, los disfrazados llegaron al punto de inicio para la entrega de premios. De nuevo Mayte Hidalgo, junto a la concejal de Festejos, Lucía Serrano, hicieron entrega de los premios a los ganadores. El primer premio de la categoría individual fue para “Las Moscas”, el segundo para “Trancas, barrancas y pelucas”, y el tercero de esta categoría fue para “La novia y la comunión”. En la modalidad de grupos, el primero fue para “Cuéntame un cuento”, el segundo para “Qué cuento tiene caperucita”, y el tercer premio para “Los payasos”. Por último, en la categoría infantil, el primer premio fue para Álvaro Víboras García, el segundo para Gabriel Cano Pérez, y el tercer premio de esta categoría para Javier Álvarez Castro. En definitiva, una tarde para recordar. La gente aprovecha la oportunidad del disfraz para sacar su lado más atrevido, oculto en la rutina diaria. Este año, con más afluencia incluso que el anterior, los fraileros han vuelto a disfrutar de esta fiesta popular, y está claro que van repetir, porque la mayoría de ellos ya están pensando en el traje del próximo carnaval.