Le han ganado el pulso a la crisis. Cumplieron en sus etapas académicas y aprovecharon la oportunidad laboral que les llegó. Trabajan en lo que quieren, el presente les sonríe en medio del drama del desempleo. Son jóvenes, tienen ilusión y se ganan la vida fuera de Jaén con la ilusión de volver en el futuro a la tierra del mar de olivos.

“El mercado es el mundo”

Miguel García Ramos, en su estudio

Miguel García Ramos tiene veintisiete años y es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Admite que es un privilegiado: forma parte de una empresa que está en pleno crecimiento, pese a la recesión contemporánea. “Nos dedicamos a realizar montajes de estructuras e infraestructuras para almacenar cereales. Soy comercial. Mi labor es confeccionar proyectos. Exportamos nuestros productos a países tan diversos, como Mozambique, Argentina, Venezuela o La India”, expresa. Lleva un año en Córdoba. Reside en un piso, vive cómodo. El secreto: darle musculatura a su formación y, por supuesto, que la suerte acompañe. “Hice dos posgrados, uno de Administración y otro de Márquetin. Los idiomas también son muy importantes, porque el mercado es el mundo”. Cuenta que sus compañeros son, en su mayoría, políglotos. Él está menos curtido en lenguajes foráneos: solo domina el portugués y el inglés. Consolidada su posición laboral, García Ramos volvería a Jaén sin pensárselo dos voces. El problema: la lista de desempleados de la provincia supera los sesenta mil. “Para mí sería más cómodo. Pero no abandonaría mi empleo al menos que encontrase otra oferta más tentadora. Y claro que añoro a mi gente. Mi suerte es que estoy cerca. Siempre agradezco volver para desconectar y estar con la familia”.

“Quiero montar mi propio negocio para trabajar desde casa”

Sergio Moyano Serrano

Cambió Los Rosales por Londres por dos razones: ganar experiencia en su campo profesional y perfeccionar  el idioma de Shakespeare. Sergio Moyano Serrano, Ingeniero Informático de veintinueve años, no es un bohemio que  un día decidió salir de su pueblo para servir cafés en tierras británicas. Hizo las maletas, hace casi dos años, con la ilusión de aprender. No le va mal: trabaja en una empresa americana que desarrolla programas de comunicación con sus clientes. “La verdad es que estoy bastante contento. Estoy aquí para formarme. Me atrae más que el asunto económico”. Sus planes a largo plazo pasan por retornar al sur de España. Hay algo que no le gusta de su empleo: estar subordinado a superiores. “Mi idea es trabajar desde casa, convertirme en freelance. Aquí adquiero conocimientos no solo desde el punto de vista técnico, también del empresarial. Es vital tener contactos y conocer las necesidades de tu negocio”. Su otro objetivo, mejorar su nivel de Inglés, va por buen camino, aunque admite que hay conversaciones que no pilla del todo. La morriña la tiene controlada, pese a que está lejos de Jaén. “Echo de menos a la familia y la comida. Lo que no añoro es trabajar en el olivar. Cuando vuelvo para pasar unos días me obligan a ir al campo”.

“Me encantaría volver a Andalucía”

Antonio Javier Cano Zafra, en su trabajo

Reside en la capital de España desde hace tres años y medio. Antonio Javier Cano Zafra estudió Telecomunicaciones en la Universidad de Málaga. Tantas horas de libros y cuentas valieron la pena. Trabaja para una empresa de telefonía. Entró de becario y, al poco tiempo, se convirtió en Técnico de ATT, una marca que da servicios a otras del resto del mundo. “Lo que hacemos es prestar nuestras redes a otros operadores. Si hay algún problema, me llaman a mí”, explica. Reconoce que su primer año en Madrid fue duro. Formó una piña para combatir la nostalgia junto con el resto de sus compañeros, que procedían de otros puntos de la geografía española. “Lo que peor llevas, sobre todo al principio, es estar lejos de tus padres y de tus amigos”. Aclimatado ya al vértigo de la macrourbe, Cano Zafra no esconde que volvería a Andalucía si existiese la oportunidad. “Me gusta Madrid, pero regresar al sur me encantaría. Quizá pueda seguir con mi carrera en el Parque Tecnológico de Málaga; en Jaén lo veo muy complicado, porque hay pocas empresas tecnológicas”.

“Seguiré en Cataluña, no voy a encontrar un puesto mejor”

Pedro Jiménez López

Pedro Jiménez López ha vuelto, como tantos jóvenes, a su hogar para celebrar las Pascuas. A diferencia de la imagen que ilustra su historia, luce una melena hawaiana y está más delgado. No solo ha cambiado su estética; hoy es más maduro, menos impulsivo. El Grado Superior de Prótesis dental, que cursó en Granada, le llevó a Cataluña, donde vive desde hace año y medio aproximadamente. Su misión es proporcionar salud bucal a sus pacientes, muchos desdentados. Es versátil: no solo produce prótesis; también las distribuye con su furgoneta por Barcelona con la misma soltura con la que conduce su C-15 en suelo jiennense. “Me va bien. Somos veinte en la empresa. Volver me gustaría, pero dudo que encuentre otro puesto de trabajo como el que tengo ahora”. Nunca imaginó que el currículum que un día mandó por internet lo conduciría a la comunidad catalana. Feliz en Sant Antoni de Vilamajor, su “saudade” es moderada. “Está claro que echas de menos a las amistades. Pero vivo otra etapa: tengo novia y empleo fuera de mi provincia. Solo me faltan los potajes de mi madre”.