Un vecino de Hoya del Salobral publica un libro para homenajear el quincuagésimo primer aniversario de la muerte del curandero

Cincuenta y un años después de morir, el santo Ángel Custodio sigue presente en la vida de sus devotos. Enrique del Moral, vecino de Hoya del Salobral, publicada una obra que narra la historia del famoso curandero. El escritor británico Michael Jacobs también lo ensalzó en su novela “La fábrica de la luz”, que salió a la venta en 2010. Ambos elogian la virtud de una persona a la que califican de sencilla y sabia.

La figura de Ángel Custodio Pérez Aranda —conocido popularmente como Santo Custodio— es un filón literario. Abundan en la tradición oral historias sobrenaturales y, al mismo tiempo, llenas de humanidad protagonizadas por un icono espiritual en municipios jiennenses como Frailes, Valdepeñas, Castillo de Locubín, Alcalá la Real y Noalejo, entre otros. “Escribí el libro porque quiero que la gente joven sepa quién fue. Era una idea que rondaba en mi cabeza desde hace tiempo”, explica el campesino Enrique del Moral, sentado en la terraza de su casa, próxima a la ermita donde Custodio Pérez rezaba sus oraciones. “Vida y obra del Santo Ángel Custodio” es un sentido homenaje que el agricultor dedica al sanadero, una persona que marcó su filosofía. “Mi  familia creció con él”, dice.

El hispanista Michael Jacobs, afincado en Frailes, no pudo resistirse a la tentación de escribir sobre un hombre del que le hablaron dos australianos en el año 1996. “El Santo Custodio es el hilo conductor de mi obra  ‘La fábrica de la luz’”, reconoce. Jacobs se define como un “cínico racionalista inglés”. Admite que fue complicado abordar el perfil místico del personaje. “Me dan miedo los asuntos esotéricos. Pero, al final de mi libro, yo también acabo creyendo en Custodio”, señala. Su fe va más allá de la  ficción. El escritor sufrió, junto con su pareja, un aparatoso accidente. “Era un día con nieve. El coche quedó boca arriba. Quedamos atrapados. Apareció un hombre y nos abrió la puerta. Nunca supe quién era. Solo vi una imagen del Santo Custodio flotando en el agua”, relata aún con asombro.

De historias que esquivan a la lógica también habla Enrique del Moral en su publicación. “Mi suegra solía limpiar la casa de Custodio. Un día no apareció la mujer del curandero para pagarle su jornada laboral. ‘¿Qué le daré ahora a mis hijos para comer?’, le preguntó al santo. Él contestó: ‘Algo querrá Dios que encuentres’. La mujer se fue a su casa y en el camino halló un enorme pan. Se lo llevó y, con un poco de aceite, alimentó a su familia”, cuenta Del Moral con una sonrisa sincera que exalta su devoción.

Jacobs entrevistó a muchas personas de Frailes y de otros pueblos para acercarse a la figura del sanador. “Absolutamente nadie me habló mal de él”,  afirma. “Es imposible. Era un hombre muy pacífico, que ayudaba a todo el mundo”, tercia Del Moral.

Que un humilde agricultor jiennense y un contrastado escritor inglés compartan la misma visión  sobre esta figura espiritual es un reflejo palpable de la concordia que el Santo Custodio siembra aún tanto entre sus devotos como en quienes muestran interés en conocer su vida. “Nunca quiso publicidad”, expresa el campesino. “Me parece un hombre carismático y muy sabio. Me hubiese gustado conocerlo”, admite Jacobs.

Más allá  de sus posibles milagros, Custodio Pérez brilló por su  humanidad. Las multitudinarias visitas a su antigua casa en Hoya del Salobral y a su tumba en Noalejo confirman que sigue vivo cincuenta y un años después de su muerte. “Un santo es una persona que piensa en hacer el bien al resto”, concluye Del Moral.

Publicado en la edición impresa de Diario JAEN: página 13, el 16 de julio de 2012