El Club Baloncesto de Frailes ha muerto sin llegar a nacer. Una inesperada farsa ha fulminado la ilusión de los jóvenes integrantes del estrenado conjunto baloncestista. El entrenador Ignacio Romero les prometió competir en una liga comarcal que a la postre se ha revelado ficticia.

Romero se encargó de crear el equipo junto a Sergio Garrido, vecino de Frailes e integrante del plantel. Los entrenamientos se llevaron a cabo en el Pabellón Polideportivo del pueblo durante varias semanas con la presencia en ocasiones del propio entrenador. Así, en la primera fecha de competición los integrantes del equipo frailero acudieron a Alcalá la Real para disputar el encuentro. Allí recibieron la noticia, por parte del personal encargado de los torneos deportivos, de la inexistencia de una liga comarcal de baloncesto. El calendario que había obtenido la plantilla era totalmente falso así como las promesas acerca de las cuotas de 300 euros mensuales que recibirían los jugadores del equipo y los uniformes reglamentarios. Todo resultó una farsa.

Sergio Garrido fue engañado por el ex jugador Ignacio Romero y esta mentira se extendió por todo el equipo. Cuando la sucesión de los días dejó al descubierto las falsedades orquestadas por Romero, los jugadores trataron de localizarle mediante llamadas telefónicas. El supuesto entrenador siempre colgaba el teléfono al identificar las voces de los fraileros.

Al parecer el ex jugador profesional podría haber intentado crear este equipo fantasma para recibir algún tipo de subvención económica, según fuentes del propio conjunto frailero. Desaparece por tanto el C.B.Frailes tras una existencia efímera.